two glass pitch

El día que nos equivocamos al presentar la empresa.

Somos una empresa familiar, la que siempre estamos atentos a capacitarnos y estar a la vanguardia del mundo en cambio climático, nuevas metodologías para cuidar el planeta, y de convocatorias ambientales que nos permitan conocer emprendedores, contar con capital semilla y generar nuevos contactos. 

En la última convocatoria de Negocios Verdes de la Secretaría de Medioambiente de la Gobernación del Valle, se realizó un filtro entre más de 160 emprendimientos a nivel departamento, inicialmente debíamos cumplir unos requisitos de capacitación, y de allí evaluaban los que pasan a la siguiente ronda. 

¡Pasamos!, y en esta ocasión es presentar la empresa en tres minutos, si así lo lees, en tres minutos a esto le llaman pitch o discurso efectivo. Estábamos listos, hicimos el guión lo practicamos ante el espejo, ante la familia, y estábamos bien, alcanzamos en tres minutos, decíamos completamente lo importante, y también preparamos las 100 posibles preguntas que podrían hacernos, hasta preparamos presentación en diapositivas. 

Llegó el día de la presentación, y primera enseñanza, no solo llevar la presentación en el correo. Justamente el lugar no tenía red wifi, ni internet, y pues estos momentos son sobre el tiempo, ya que sale un emprendedor y el otro tiene el tiempo justo. 

Entonces, nos lanzamos sin diapositivas, a capela y con la hermosa voz. Empezamos… Todo iba bien, llevábamos la línea, el ritmo y de un momento a otro, “se nos fue la paloma”, mente en blanco, -auxilio-, creo que fueron como 7 segundos. Pero lo más cómico, fue que logramos hacer reír al público con nuestra torpeza en el momento, y eso aflojó el ambiente, así que retomamos el discurso, y todo siguió fluyendo en su normalidad como lo habíamos practicado. 

Posiblemente, el incremento de nervios fue cuando no logramos presentar lo que se había llevado, y de alguna manera la ayuda visual te complementa para seguir la línea, igualmente la presentación no tiene casi que nada de letras, son más fotografías de lo que hacemos. 

Y definitivamente lo bueno, es que se había practicado, ensayado, reeeee ensayado, y eso permitió haber continuado, y ahora que estoy escribiendo esta experiencia, me siento tranquila, ya que en la tarima, muestro lo que me apasiona con la autenticidad.

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